Miguel Ángel Sánchez de Armas
Este texto es de septiembre de 2004
Es posible que Ludwig Josef Johann Wittgenstein haya sido el más influyente filósofo del siglo XX. Hay quien lo considera el mayor pensador después de Emmanuel Kant. Este hombre singular, que se me antoja un personaje de Buñuel, publicó en vida un solo libro... pero eso sí, el libro, el corpus definitorio, el crisol de las respuestas a todos los problemas de la filosofía. ¡Ni más ni menos!
He aquí una personalidad arrebatadora en el cosmos del sophós poblado por espíritus superiores. Figura de culto, despreciaba lo público e incluso construyó una cabaña aislada en Noruega para vivir en total seclusión. Su sexualidad era ambigua y probablemente fuera homosexual, aunque qué tan activo, aún es materia de especulaciones. Fue un niño brillante y tartamudo, vástago de una de las familias más acaudaladas del Imperio Austro-Húngaro. Sus tres hermanos mayores, Hans, Kurt y Rudolf, se suicidaron. Inicialmente se inclinó por la ingeniería aeronáutica y las matemáticas lo llevaron a la filosofía. Fue el más brillante alumno de Bertrand Russell. Se enlistó como voluntario en la primera guerra mundial, peleó valerosamente en Rusia y en Italia y fue internado en un campo de concentración en Cassino.